Este 2016 está lleno de cambios para mi. En apariencia, tampoco ha habido grandes acontecimientos. Pero por dentro las cosas son diferentes.
Comencé el año con un plan. Mi plan era dejar de comer compulsivamente, sin atender a mi ser. Se trata de un proyecto ambicioso, teniendo en cuenta lo desconectada que estoy de mi misma.
La tarea no ha sido fácil, he pasado por momentos muy complicados, y sigo en ello. Pero hoy puedo decir que llevo tres meses comiendo cuando necesito comer, y comiendo bastante sano. Atrás quedaron las tardes de sofá y evasión a través de los dulces.
El hecho de dejar los dulces y comer de forma consciente no significa que los problemas se hayan evaporado. Esto no es así en absoluto, porque el problema de fondo ahí está. Sigo teniendo esa ansiedad y la canalizo o sale por donde puede.
Antes, cuando tenia un mal dia, comía algo que me gustara. Ahora ya no hago eso, pero la ansiedad ahí está, y las cosas que debo resolver estan ahí.
También decidí dejar la medicación contra la ansiedad. Y lo conseguí. Y aquí estoy, sin mi válvula de salida y sin medicación que me ayude a tener menos ansiedad. Me siento como si me hubieran puesto un espejo delante, ahora siento las cosas y veo que las siento y como me afectan.